agosto 27, 2012

Del Hacer al Deber Ser


Cuando empezamos en el camino del reproceso de dispositivos médicos nos damos cuenta que muchas de las cosas no eran lo que parecían ser. Lo que antes sólo era entregar o solicitar los dispositivos en la Central de Esterilización y Equipos (CEYE) da un vuelco total y estar detrás de la barrera hace que cambie nuestra percepción.

Muchas historias se tejen al rededor de la Central, pero ninguna de ellas hace justicia al trabajo arduo, minucioso, científico, sistemático y vital que ocurre dentro de sus paredes. La visión mágica de que los dispositivos salían estériles porque sí ahora cobra un sentido real y se manifiesta como una unión de acciones que llevan a producir un elemento estéril y que dista mucho de la magia y es más acorde con la ciencia, la tecnología y la bioética.

El hacer entonces en la CEYE pasa de asumir que los procesos que ahí se desarrollan son simples y sin importancia a entender que se necesita una gran cantidad de eslabones para lograr la cadena, el ciclo del producto estéril, que cada etapa de la producción del mismo involucra no sólo una acción, sino un por qué y un para qué. El mundo revelado es entonces muy diferente al visto desde afuera y empezamos a cuestionarnos si lo que hacemos deberíamos hacerlo o es necesario cambiar, renovar o implementar.

Antes el concepto de esterilización se había concebido desde el punto de vista de lo que sucede dentro de una cámara de esterilización y de la verificación de los parámetros de ese proceso, pero hoy día el reproceso de dispositivos médicos es todo lo que involucra el ciclo del producto, desde la limpieza hasta el almacenamiento y la disposición final. Esto hace que el deber ser prime sobre el hacer, es decir, no es sólo descontaminar o empacar o esterilizar, en entender que el control de la infección parte de la conciencia bioética de quienes participamos en la atención del paciente y que tal como dice el dicho no debemos hacer lo que no nos gusta que nos hagan.

Estar desde la realidad de la Central de Esterilización genera una gran responsabilidad, y más que una responsabilidad un compromiso de vida y de mejora continua.



¿Hacer o Hacerlo Bien? 

Al estar en CEYE el hacerlo bien por encima de los ahorros pirricos, de los mitos, del "es que siempre lo hemos hecho así, y no pasa nada" es realmente lo más importante. Al hacerlo bien no sólo estamos haciendo procesos seguros que sigan la filosofía de No Hacer Daño de la que nos habla el Juramento Hipocrático, estamos generando una producción de CALIDAD y esto repercute no sólo en el reproceso sino en las competencias de quienes están involucrados en realizarlos. 

Al hacerlo bien al hacer como deben ser las cosas en la Central, los que trabajamos en la atención en salud  ya no pediremos que nos toque el turno de las 7 am, donde todos los dispositivos se asumen que están "bien hechos" desde el reproceso por el hecho de ser los primeros, sino que tendremos la confianza de que nos programen a las 4 de la tarde y que en ese turno tendremos la misma calidad de reprocesamiento.

Del haber al deber ser hay un largo recorrido, pero el inicio de este es simplemente dejar de creer en mitos y evidenciar el por qué y el para qué, el inicio radica en entender que algún día todo seremos pacientes y que esperamos ser atendidos de la mejor manera y que quienes se involucren en nuestra atención nos hagan el menor daño posible.








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